La gráfica en el Archivo Fernández.

La gráfica mexicana, junto al muralismo (y por encima de él, me atrevería a decir), ha sido el gran aporte de México al arte internacional. Las mixografías de Tamayo o las mimeografías de Ehrenberg son pruebas de ello. Y así lo corroboraba Raquel Tibol cuando en el catálogo de la exposición "Gráfica Contemporánea de México 1972-1982" decía lo siguiente:

"En 1951 se reunió en las salas de exposiciones del Castillo de Chapultepec la obra de 137 artistas gráficos, sólo que en vez de una década el conjunto de estampas abarcaba lo producido en dos siglos: del XVIII al XX.

Para la actual gran asamblea de artistas, representados por trabajos libremente elegidos por cada uno de ellos, se fijó un marco temporal: los últimos diez años (del 72 al 82). Este lapso podría tener como sentido un límite temporal; pero posee, en verdad, una razón conmemorativa. En 1972 por primera vez se aceptaron en una exposición internacional de gráfica unas mimeografías del mexicano Felipe Ehrenberg, primero en aplicar esa forma de reproducción para fines propiamente artísticos. La aceptación de las mimeografías de Ehrenberg en la III Bienal Internacional de Gráfica de Bradford (Inglaterra) estuvo precedida de un rechazo por el comité seleccionador. La impresión de múltiples a partir de un esténcil mimeográfico nunca se había previsto en los reglamentos de los salones de gráfica de país alguno. Se disponía Ehrenberg a defender ante el comité de Inglaterra su derecho a las innovaciones cuando recibió un comunicado de reconsideración y uno de sus trabajos fue reproducido en el catálogo con la correspondiente y muy novedosa ficha técnica. Quedaba así certificado el aporte de un mexicano a los procedimientos contemporáneos de estampación, cuyo amplísimo repertorio, en constante cambio y perfeccionamiento entra en una relación dialéctica con las técnicas consideradas tradicionales, debido a que éstas también se actualizan al adoptar nuevos materiales, nuevas herramientas y nuevos mecanismos"